Karen

Laia, dos añitos, apunto de adquirir el papel de hermana mayor. Observadora, atenta, dulce y obediente, con unas gotitas de carácter, empezó la sesión inquieta, poco predispuesta a ser protagonista de una tarde de juegos.

Tras muchos besos de mama y papa junto con la tranquilidad de su perro Trotón, fue disfrutando e incluso decidió tener varios gestos de cariño con su hermanita, que desde dentro fue testigo de todas las risas que pasamos con ella.

Una familia de esas que me gustan especialmente, papa Javier tengo claro que será el mejor pozo de sabiduría al que recurrirán sus princesas. La mezcla con mama Karen hará que crezcan aprendiendo el valor de lo realmente importante en la vida, la familia, esa familia que ambos se encargan de cuidar con mucha dulzura y cariño.

Pronto veremos el reportaje de la llegada al mundo de la pequeña Ainara.