Laia y Ainara

Asumido el papel de hermana mayor, Laia esperó la llegada de Ainara junto a sus abuelos maternos, quienes venían desde cientos de kilómetros deseosos de disfrutar de un verano especial, junto a las personas más importantes que tienen en sus vidas. Convencida que por encima de las distancias físicas uno puede mantener una sólida relación con sus seres queridos, comprobé en primera persona que en este caso existía un amor muy dulce en cada uno de ellos.

    La generosidad de unos padres que apostaron por la felicidad de una hija, invirtiendo todo su esfuerzo tras haber formado a una personita, en una enorme fortaleza para animarla a seguir su camino hacia la felicidad aún siendo ambos conscientes que desde el otro lado del oceáno sufrirían su ausencia en el día a día.

    Y en el otro lado estaba otra gran familia, con unos abuelos llenos de paciencia, unos tíos de esos molones que cada momento consiguen que sea una fiesta y que añaden una chispa especial en el desarrollo de las protagonistas de la casa.

    La pequeña Ainara vivió su primer verano rodeada de los que serán los pilares de su vida.